FREILA: Persecución secular...

Persecución secular

Aunque fuese cazado desde siempre por los indígenas, el rinoceronte nunca estuvo en peligro de extinguirse hasta la época de la colonización. El inicio del ocaso del rinoceronte data de los siglos XVIII – XIX cuando se difundieron las armas de fuego. Esta especie es muy mansa y, en contra de lo que se pregonaba en la época, no entrañaba ningún peligro abatir un rinoceronte blanco. La matanza fue de tal calibre que algunos europeos llegaron a acostumbrarse a la carne de rinoceronte.

Pero un siglo de caza todavía no lo había puesto en grave peligro. El exterminio llegó en los años 80, con la fiebre del tráfico ilegal de cuernos. Los furtivos diezmaron las poblaciones norteñas de África central, al tiempo que arrasaban con todos los rinocerontes negros de África oriental (en quince años mataron más de 95% de los ejemplares de esta especie). Sólo en Sudáfrica encontraron la férrea oposición del ejército y de los guardas armados del servicio de parques.

Para disuadir a los furtivos, se han quemado en público toneladas de cuernos –junto con marfil de los elefantes- y se ha llegado a cortar sistemáticamente los cuernos de los supervivientes con sierras mecánicas. Nada de eso les detiene, pero, por suerte, el rinoceronte blanco ha demostrado ser una especie que responde muy bien a las medidas de protección (mucho mejor que el negro), recuperándose satisfactoriamente e, incluso, reproduciéndose con tal rapidez que permite repoblar zonas perdidas.