Crueldad y altruismo
Los individuos enfermos o heridos en la caza con marginados e incluso expulsados de la manada. Esto parece cruel, pero favorece la supervivencia del grupo, porque el león disminuido sería una boca más que alimentar y no podría contribuir ni a la caza ni a la reproducción. De hecho, en un grupo de semejantes depredadores, peligran hasta los propios cachorros. Por eso a veces puede formarse un grupo de hembras embarazadas, que se reúnen para cuidar a su futura prole indefensa. Una vez nacidas las crías, cuando unas salgan a cazar, las otras vigilarán los cachorros, turnándose en la siguiente salida.
Incluso puede añadirse al grupo alguna hembra sin descendencia para actuar de “niñera”. Este comportamiento altruista se puede explicar por el hecho de que las hembras suelen estar emparentadas entre sí, siendo con frecuencia hermanas; al compartir una parte importante de su patrimonio genético, facilitarán la perduración de sus propios genes al proteger a los hijos de las otras hembras.
En este mismo sentido se interpreta el hecho de que algunos machos maten a los cachorros que no son hijos suyos: así favorecen la presencia de sus genes en el futuro. Para evitar ese canibalismo, cuando los cachorros cumplen medio año y se integran en la manada, son protegidos de cerca por sus madres y ellos mismo adoptan posturas inhibidoras del ataque, como lamer, jugar y ponerse boca arriba, mostrando el cuello y la parte ventral.
Los individuos enfermos o heridos en la caza con marginados e incluso expulsados de la manada. Esto parece cruel, pero favorece la supervivencia del grupo, porque el león disminuido sería una boca más que alimentar y no podría contribuir ni a la caza ni a la reproducción. De hecho, en un grupo de semejantes depredadores, peligran hasta los propios cachorros. Por eso a veces puede formarse un grupo de hembras embarazadas, que se reúnen para cuidar a su futura prole indefensa. Una vez nacidas las crías, cuando unas salgan a cazar, las otras vigilarán los cachorros, turnándose en la siguiente salida.
Incluso puede añadirse al grupo alguna hembra sin descendencia para actuar de “niñera”. Este comportamiento altruista se puede explicar por el hecho de que las hembras suelen estar emparentadas entre sí, siendo con frecuencia hermanas; al compartir una parte importante de su patrimonio genético, facilitarán la perduración de sus propios genes al proteger a los hijos de las otras hembras.
En este mismo sentido se interpreta el hecho de que algunos machos maten a los cachorros que no son hijos suyos: así favorecen la presencia de sus genes en el futuro. Para evitar ese canibalismo, cuando los cachorros cumplen medio año y se integran en la manada, son protegidos de cerca por sus madres y ellos mismo adoptan posturas inhibidoras del ataque, como lamer, jugar y ponerse boca arriba, mostrando el cuello y la parte ventral.