Si bien sus presas más usuales son las serpientes rateras (Ptyas mucosus) y otros grandes colúbridos que no suelen superarlas en tamaño, se ha observado en más de una ocasión como una gran pitón reticulada (Python reticulatus) era devorada por una cobra real mucho menor. Por lo demás, la cobra real también consume otros elápidos, tales como otras cobras y kraits (género Bungarus). Ocasionalmente, la cobra real también devora varanos e incluso anfibios, pero casi nunca animales “de sangre caliente” (homeotermos) ni tampoco peces, pese a que acude a menudo al agua donde nada con soltura.