Con la edad, la frecuencia de las mudas se reduce progresivamente, al tiempo que decrece la velocidad de crecimiento, se aclara el color del cuerpo y se difuminan las franjas transversales. Esta última tendencia parece coincidir con el incremento en la velocidad de locomoción. Hacia los tres años de edad, las jóvenes cobras alcanzan la madurez sexual, pero no detendrán su crecimiento hasta los diez años o más. Listos ya para aparearse, los machos deberán hacer frente a otros machos rivales, si bien esta rivalidad probablemente está más relacionada con el territorio que con el acceso a las hembras.
En todo caso, los encuentros entre rivales, potencialmente letales debido a la actividad de su veneno, casi nunca se saldan con la muerte de uno de los contendientes ya que el combate está ritualizado en extremo.
En todo caso, los encuentros entre rivales, potencialmente letales debido a la actividad de su veneno, casi nunca se saldan con la muerte de uno de los contendientes ya que el combate está ritualizado en extremo.