LENGUA
Larga, bífida, protráctil y en constante movimiento, está perfectamente adaptada para obtener información química sobre el entorno. Cada vez que la cobra saca la lengua, extrae partículas del aire, el suelo o el agua y, al volverla a meter en la boca, las conduce hasta el órgano de Jacobson, situado en el paladar. Gracias a su conexión nerviosa con el cerebro, esta compleja estructura se encarga de analizar químicamente las partículas extraídas por la lengua y proporcionar una información precisa sobre la presencia de depredadores, presas, rivales o compañeros sexuales en su entorno inmediato. Este órgano también actúa como un hidrómetro que detecta el grado de humedad del aire, lo que permite al reptil detectar a distancia la presencia de agua.
Larga, bífida, protráctil y en constante movimiento, está perfectamente adaptada para obtener información química sobre el entorno. Cada vez que la cobra saca la lengua, extrae partículas del aire, el suelo o el agua y, al volverla a meter en la boca, las conduce hasta el órgano de Jacobson, situado en el paladar. Gracias a su conexión nerviosa con el cerebro, esta compleja estructura se encarga de analizar químicamente las partículas extraídas por la lengua y proporcionar una información precisa sobre la presencia de depredadores, presas, rivales o compañeros sexuales en su entorno inmediato. Este órgano también actúa como un hidrómetro que detecta el grado de humedad del aire, lo que permite al reptil detectar a distancia la presencia de agua.