Otros elápidos ensanchan todo el cuerpo, como los Acanthophis australianos y los coralillos americanos, o bien extienden ligeramente la parte anterior del cuerpo, como el australiano Notechis scutatus. Por lo demás, los elápidos no son los únicos ofidios que levantan la cabeza y extienden el cuello para defenderse de los agresores. También lo hacen numerosas especies de colúbridos e incluso algunos lagartos serpentiformes, como Pygopus nigriceps de Nueva Guinea y Australia. Aunque se ha dicho que estas coincidencias podrían obedecer a un mimetismo batesiano -la imitación de un animal protegido por su veneno u otro sistema de defensa eficaz-, lo cierto es que la adopción de una postura de este tipo no es exclusiva de las reptiles que viven en las regiones donde hay cobras.