Debido a ello, y por mucho que su aguzada visión desempeñe un importante papel cuando persigue a otra serpiente, el elápido debe utilizar también ese sentido olfativo-gustativo común a todos los ofidios que consiste en usar la lengua bífida para recoger información química del ambiente y enviarla al órgano de Jacobson.
La importancia de este sentido quimiorreceptor es tanto mayor cuanto que las serpientes viven en un mundo prácticamente silencioso.
La importancia de este sentido quimiorreceptor es tanto mayor cuanto que las serpientes viven en un mundo prácticamente silencioso.