Entre ellos había algunos elápidos, y es posible que sus ancestros -cuyos fósiles no conocemos- llevaran una vida subterránea, ya que la ausencia de escama boreal es un rasgo que la familia de las cobras, kraits y serpientes marinas comparte únicamente con los atracaspídidos -unas “víboras” subterráneas que se clasifican en una familia distinta de los vipéridos- y con unos pocos colúbridos excavadores.
Cinco o seis millones de años después de la aparición de los primeros géneros de elápidos, se formaban en Eurasia las primeras especies de Naja, no muy distintas de las cobras que conocemos hoy.
Cinco o seis millones de años después de la aparición de los primeros géneros de elápidos, se formaban en Eurasia las primeras especies de Naja, no muy distintas de las cobras que conocemos hoy.