De hecho, hace más de 150 millones años, todavía en el Jurásico, se separaron los dos linajes principales de los escamosos: por un lado, los iguaninos (los ancestros de las actuales iguanas, camaleones, etc.), que “capturan” y saborean su alimento con una lengua gruesa y carnosa; y, por otro, los escleroglosos, cuyos actuales representantes agarran el alimento con las mandíbulas y transportan las moléculas olorosas con la lengua hacia el órgano de Jacobson. Si, de acuerdo con el herpetólogo H. W. Greene, se considera que los escleroglosos comenzaron a diferenciarse en varios grupos o linajes “poco” tiempo después de su aparición, no es aventurado suponer que uno de estos linajes fue el que condujo a los actuales ofidios.