Las tortugas también mueren fortuitamente a consecuencia de las actividades de pesca. Sólo las flotas española e italiana, por ejemplo, capturan entre 20 y 25.000 tortugas marinas cada año. No las quieren pescar, pero las pescan. Son liberadas, pero con el anzuelo clavado (los pescadores simplemente cortan el sedal después de izarlas). En la ilustración, un equipo de especialistas dedicado a la protección de las tortugas marinas. Capaces de comerse las urticantes y venenosas medusas, las tortugas marina pueden desaparecer a causa de la ingestión de bolsas de plástico inertes que confunden con aquellas. Quizás en el futuro seamos capaces de preservar algunas playas vírgenes y controlar los vertidos al mar. Sólo así podremos seguir contemplando esos imponentes reptiles acorazados volando por los mares cálidos de la Tierra.