UNA CARRERA POR LA SUPERVIVENCIA
Después de siglos de verse perseguidas por su carne, su concha, sus huevos y su piel, la población de tortugas marinas podría dejar de disminuir gracias a las medidas tomadas por muchos países, así como por diversas iniciativas y proyectos de conservación. Sin embargo, en la actualidad otro peligro se cierne sobre ellas, quizá más grave por cuando se debe a su comportamiento alimenticio. Los elementos a la deriva siempre han significado para ellas una fuente natural de comida: organismos planctónicos, larvas, peces, incluso han desarrollado una protección especial para poder ingerir medusas, pero la evolución no podía prepararlas para tragar los plásticos, cordeles, ropa… que terminan por ahogarlas.
Después de siglos de verse perseguidas por su carne, su concha, sus huevos y su piel, la población de tortugas marinas podría dejar de disminuir gracias a las medidas tomadas por muchos países, así como por diversas iniciativas y proyectos de conservación. Sin embargo, en la actualidad otro peligro se cierne sobre ellas, quizá más grave por cuando se debe a su comportamiento alimenticio. Los elementos a la deriva siempre han significado para ellas una fuente natural de comida: organismos planctónicos, larvas, peces, incluso han desarrollado una protección especial para poder ingerir medusas, pero la evolución no podía prepararlas para tragar los plásticos, cordeles, ropa… que terminan por ahogarlas.