FREILA: El nacimiento...

El nacimiento

Los huevos son esféricos, de cáscara blanda y con un diámetro de 5 cm cada uno. Nacerá una hembra si durante los dos meses largos de incubación el huevo ha estado sometido a una temperatura de unos 32°C, y si ésta ha sido cercana a los 28°C nacerá un macho. Después de romper el cascarón con el diente del extremo de la mandíbula superior, las crías, con un caparazón de más de 4 cm, nacen bien formadas, especialmente el primer par de patas. Lo primero que hacen es remover la arena para subir a la superficie, operación que les puede llevar hasta tres días.
Todas las crías suelen salir de noche y con una sorprendente sincronización (así tienen más posibilidades de sobrevivir a los depredadores que sí salieran una a una).

El primer problema que tendrán será discernir dónde está el mar. Muchos biólogos creen que son atraídas por el brillo del agua, y, de hecho, algunas mueren por dirigirse hacia las luces de las carreteras. Sin embargo, parece que huyen de la oscuridad, lo que las impulsaría a dirigirse hacia el mar al alejarse de las siluetas oscuras de las dunas y la vegetación de la playa. Según esta explicación, sólo se orientarían por el brillo si no dispusieran de una clara referencia de la oscuridad. En alguna especie (como la tortuga verde) podría influir también la pendiente de la playa.