Las tortugas terrestres
Los reptiles se originaron a partir de los anfibios en plena era primaria, hace unos 340 millones de años (a principios del Carbonífero inferior), dando un paso más en su pérdida de dependencia del medio acuoso. En este sentido, un logro decisivo fue la aparición del huevo amniótico, que con sus múltiples capas protege al embrión de la pérdida de agua.
El grupo de las tortugas es muy antiguo: un quelonio ancestral surgió de los reptiles primitivos hace unos 230 millones de años (en el Triásico), dando lugar a las primeras tortugas terrestres. Estas originaron todos los grupos actuales, que mantienen la original estructura del caparazón: una doble protección de naturaleza ósea y córnea compuesta por el peto (ventral) y el espaldar (dorsal) unidos por las expansiones laterales del primero. El caparazón cuenta con dos grandes aberturas: una anterior, por la que salen la cabeza y el primer par de patas, y otra posterior, por donde asoman el segundo par de patas y la cola. En el camino de la evolución, que nunca ha modificado sustancialmente esta doble concha, muy pronto se diferenciaron los pleurodiros, que constituyen un suborden distintos al que agrupa el resto de especies.
Los reptiles se originaron a partir de los anfibios en plena era primaria, hace unos 340 millones de años (a principios del Carbonífero inferior), dando un paso más en su pérdida de dependencia del medio acuoso. En este sentido, un logro decisivo fue la aparición del huevo amniótico, que con sus múltiples capas protege al embrión de la pérdida de agua.
El grupo de las tortugas es muy antiguo: un quelonio ancestral surgió de los reptiles primitivos hace unos 230 millones de años (en el Triásico), dando lugar a las primeras tortugas terrestres. Estas originaron todos los grupos actuales, que mantienen la original estructura del caparazón: una doble protección de naturaleza ósea y córnea compuesta por el peto (ventral) y el espaldar (dorsal) unidos por las expansiones laterales del primero. El caparazón cuenta con dos grandes aberturas: una anterior, por la que salen la cabeza y el primer par de patas, y otra posterior, por donde asoman el segundo par de patas y la cola. En el camino de la evolución, que nunca ha modificado sustancialmente esta doble concha, muy pronto se diferenciaron los pleurodiros, que constituyen un suborden distintos al que agrupa el resto de especies.