Y es que esta especie siempre ha ejercido una fascinación especial, acrecentada por las narraciones de los primeros exploradores que hablaban del gran simio mitad hombre, mitad bestia de cerca de 3 m de alto (4 m con los brazos alzados) y media tonelada de peso. Además, se contaban fábulas acerca de su crueldad y ferocidad, mostrándolo siempre presto a atacar al hombre después de golpearse el pecho; incluso hay dibujos que lo ilustran devorando un ser humano, cuando es un animal estrictamente vegetariano. Por supuesto, esta criatura infernal sólo existió en la mente de los que lo imaginaron, pero ello resultó fatalmente decisivo para incentivar la caza de los gorilas reales.