Los gorilas se encuentran muy próximos a la especie humana en la escala evolutiva. De hecho, las similitudes son muchas, empezando por el embarazo, que normalmente es de una única cría. Al principio, estos primates se desplazan gateando como los bebés humanos, para luego erguirse sobre las piernas, aunque su forma de locomoción más común sigue siendo a cuatro patas. En posición bípeda, disponen de las manos libres, que pueden utilizar para el famoso tamborileo sobre el pecho. Parece que también conceden importancia al descanso nocturno, pues se hacen la cama cada día. Con la edad, a los machos les salen canas y, en fin, cada individuo tiene su propia personalidad, con rasgos faciales propios e incluso caracteres familiares.