CICLO VITAL
Cortejo y Reproducción
Como la mayoría de las rapaces, el águila coronada es monógama y la defensa del área de campeo es particularmente intensa durante la estación de cría; en esta época, la pareja de águilas es muy agresiva hacia los intrusos potenciales que se acercan al nido. La parada de cortejo, muy espectacular y no necesariamente relacionada con la reproducción, incluye encumbramientos sobre las térmicas, vuelos ondulantes con repetidas caídas en picado y ascensos con un rápido aleteo en el punto más alto, además de reclamos continuos. A menudo, la hembra se une a este espectacular vuelo, ascendiendo y cayendo en picado hasta que, en un momento dado, se voltea y presenta las garras al macho; a veces, es ella sola la que ejecuta la parada, quizá para repelar a otras hembras extrañas.
El apareamiento, que tiene lugar encima o cerca del nido, supone a menudo la presentación previa de comida por parte del macho y suele repetirse durante tres o cuatro veces al día hasta un año antes de la puerta. Además de ocasionales pavoneos, en los que el macho corre en torno a la hembra con las alas levantadas para exponer sus infracoberteras barradas y castañas, el cortejo que precede a la cópula también suele incluir largos períodos en que los dos animales e miran fijamente a los ojos.
Cortejo y Reproducción
Como la mayoría de las rapaces, el águila coronada es monógama y la defensa del área de campeo es particularmente intensa durante la estación de cría; en esta época, la pareja de águilas es muy agresiva hacia los intrusos potenciales que se acercan al nido. La parada de cortejo, muy espectacular y no necesariamente relacionada con la reproducción, incluye encumbramientos sobre las térmicas, vuelos ondulantes con repetidas caídas en picado y ascensos con un rápido aleteo en el punto más alto, además de reclamos continuos. A menudo, la hembra se une a este espectacular vuelo, ascendiendo y cayendo en picado hasta que, en un momento dado, se voltea y presenta las garras al macho; a veces, es ella sola la que ejecuta la parada, quizá para repelar a otras hembras extrañas.
El apareamiento, que tiene lugar encima o cerca del nido, supone a menudo la presentación previa de comida por parte del macho y suele repetirse durante tres o cuatro veces al día hasta un año antes de la puerta. Además de ocasionales pavoneos, en los que el macho corre en torno a la hembra con las alas levantadas para exponer sus infracoberteras barradas y castañas, el cortejo que precede a la cópula también suele incluir largos períodos en que los dos animales e miran fijamente a los ojos.