Curiosamente, el águila-azor africana y la de Ayres aparecen a menudo en un mismo espacio, criando y viviendo en la misma colina boscosa durante muchos años, sin que en apariencias se produzca conflicto alguno. Más pequeña que la africana, la de Ayres se alimenta sobre todo de aves, y menos a menudo de ardillas y murciélagos frugívoros, en tanto que su congénere prefiere dar caza a pintadas, francolines y otras aves terrestres.
Pese a su predilección por las zonas arboladas, estas dos águilas-azor no se adentran en las selvas pluviales, como tampoco lo hace el águila crestilarga, pese a que sus alas anchas y redondeadas parecen sugerir lo contrario. Esta última elige como hábitats, además de linderos forestales y plantaciones de pinos y eucaliptos, terrenos mixtos de arboledas y campo abierto, así como bosques de ribera y herbazales pantanosos salpicados de grandes árboles.
Pese a su predilección por las zonas arboladas, estas dos águilas-azor no se adentran en las selvas pluviales, como tampoco lo hace el águila crestilarga, pese a que sus alas anchas y redondeadas parecen sugerir lo contrario. Esta última elige como hábitats, además de linderos forestales y plantaciones de pinos y eucaliptos, terrenos mixtos de arboledas y campo abierto, así como bosques de ribera y herbazales pantanosos salpicados de grandes árboles.