Evolución y aparición de las rapaces
Arcbaeopteryx vivió hace unos 150 millones de años en la actual Baviera, y en el largo período geológico que separa a esta especie de las aves modernas se han encontrado muy pocos fósiles que puedan arrojar alguna luz sobre los orígenes de estas últimas. Ninguna de las enantiornitas conocidas, incluida Eoalulavis boyasi –si primera ave con álula-, puede considerarse como un eslabón de unión entre la primera ave conocida y las especies actuales. Ni siquiera las odontornitas, que sucedieron a las enantiornitas, parecen estar directamente relacionadas con las aves modernas.
A fines del Eoceno inferior, hace unos 50 millones de años, las aves empezaron a ser más abundantes, pero ninguno de los fósiles de esta época geológica, que en su mayoría pertenecen a familias y órdenes actuales, permite establecer una relación directa con los grupos de aves que los precedieron. Entre estas primeras aves modernas figuran las falconofirmes, cuyas yacimientos más importantes –que datan de fines del Eoceno principios del Oligoceno (entre 38 y 35 millones de años atrás). Se encuentran en Francia y en Sudamérica. Por su aspecto general, estas antiguas rapaces recordaban a los actuales busardos, aunque no estaban estrechamente emparentados con éstos, pese a que ambos se originaron probablemente en el antiguo continente de Gondwana. Durante el Mioceno, las rapaces ya estaban apreciablemente diversificadas y extendidas, tanto por Africa y Eurasia como por América.
Arcbaeopteryx vivió hace unos 150 millones de años en la actual Baviera, y en el largo período geológico que separa a esta especie de las aves modernas se han encontrado muy pocos fósiles que puedan arrojar alguna luz sobre los orígenes de estas últimas. Ninguna de las enantiornitas conocidas, incluida Eoalulavis boyasi –si primera ave con álula-, puede considerarse como un eslabón de unión entre la primera ave conocida y las especies actuales. Ni siquiera las odontornitas, que sucedieron a las enantiornitas, parecen estar directamente relacionadas con las aves modernas.
A fines del Eoceno inferior, hace unos 50 millones de años, las aves empezaron a ser más abundantes, pero ninguno de los fósiles de esta época geológica, que en su mayoría pertenecen a familias y órdenes actuales, permite establecer una relación directa con los grupos de aves que los precedieron. Entre estas primeras aves modernas figuran las falconofirmes, cuyas yacimientos más importantes –que datan de fines del Eoceno principios del Oligoceno (entre 38 y 35 millones de años atrás). Se encuentran en Francia y en Sudamérica. Por su aspecto general, estas antiguas rapaces recordaban a los actuales busardos, aunque no estaban estrechamente emparentados con éstos, pese a que ambos se originaron probablemente en el antiguo continente de Gondwana. Durante el Mioceno, las rapaces ya estaban apreciablemente diversificadas y extendidas, tanto por Africa y Eurasia como por América.