Las ninfas viven en montañas y arboledas, al lado de fuentes y los ríos, pero también en árboles, valles y grutas. Se las asocia con frecuencia a las divinidades superiores: en especial a la cazadora Artemisa, al profético Apolo, al juerguista dios del vino Dionisio o a dioses rústicos como Pan y Hermes.