¡Caminos andados regando mil rosas,
para que me diesen su aroma hechicero!
¡Caminos perdidos en tierra arenosa
de errado sendero!
Cruzando el desierto de una vacua vida
buscando con ansia ternura y amores,
jamás recibí palabras amigas,
ni rosas, ni flores.
para que me diesen su aroma hechicero!
¡Caminos perdidos en tierra arenosa
de errado sendero!
Cruzando el desierto de una vacua vida
buscando con ansia ternura y amores,
jamás recibí palabras amigas,
ni rosas, ni flores.
Solo tú me diste, al fin de la senda,
cosecha repleta de hermosos colores...
Y hoy grito con fuerza: ¡Mereció la pena,
sufrir mis dolores...!
Muy tarde encontré mi jardín perdido...
¡Que oculta se hallaba la buena vereda...!
Mas hoy ya descanso, dichoso y querido,
en mi rosaleda...
© Antonio Pardal Rivas
cosecha repleta de hermosos colores...
Y hoy grito con fuerza: ¡Mereció la pena,
sufrir mis dolores...!
Muy tarde encontré mi jardín perdido...
¡Que oculta se hallaba la buena vereda...!
Mas hoy ya descanso, dichoso y querido,
en mi rosaleda...
© Antonio Pardal Rivas