Ninguna tecnología actual pudo construir una nave que llegue a otras estrellas en menos de cincuenta años.
Además, llevaría años recibir la información de una sonda cuando llegue a su destino, y todavía más tiempo si no estuviera programada para llevar a cabo tareas a su llegada.
Sin embargo, la relatividad especial ofrece la posibilidad de acortar el tiempo de viaje: si una nave estelar con motores suficientemente avanzados pudiera alcanzar velocidades que se acercaran a la velocidad de la luz, la dilatación del tiempo relativo haría el viaje mucho más corto para el viajero. A pesar de esto, igual llevaría varios años de tiempo desde la perspectiva de la gente que vive en la Tierra, por lo cual al llegar los viajeros se encontrarían con que pasó mucho más tiempo en la Tierra del que les parece a ellos.
Además, llevaría años recibir la información de una sonda cuando llegue a su destino, y todavía más tiempo si no estuviera programada para llevar a cabo tareas a su llegada.
Sin embargo, la relatividad especial ofrece la posibilidad de acortar el tiempo de viaje: si una nave estelar con motores suficientemente avanzados pudiera alcanzar velocidades que se acercaran a la velocidad de la luz, la dilatación del tiempo relativo haría el viaje mucho más corto para el viajero. A pesar de esto, igual llevaría varios años de tiempo desde la perspectiva de la gente que vive en la Tierra, por lo cual al llegar los viajeros se encontrarían con que pasó mucho más tiempo en la Tierra del que les parece a ellos.