Más veloces que la luz
Los viajes a velocidades más rápidas que la luz son imposibles según las leyes de física, aunque no de las de la relatividad general. La ciencia ficción, sin embargo, se encargó de aportar varios ejemplos.
Estas naves suelen ser grandes y tienen vehículos para muchos pasajeros. Su tamaño varía desde el de los pequeños yates hasta los contendores y las enormes naves de batalla.
Las naves estelares de estas obras operan según las leyes de los veleros del mundo real. La razón principal para esto es que el espacio exterior es un ambiente mucho más peligroso que el mar abierto, por lo que se deben tomar precauciones extremas en todas las operaciones que involucren naves estelares. Un efecto secundario de este concepto es que las flotas espaciales suelen ser descritas en una organización semejante a la de las marinas modernas.
Una nave especial puede estar conformada por una variedad de motores, armas, equipamiento y compartimentos internos. Los pequeños buques de carga –usados para el saqueo- suelen ser chicos y pueden tener escondites para poner el cargamento de contrabando. Los grandes barcos de carga generalmente no tienen armamento, pero sí motores grandes y poderosos para mover grandes cantidades de cargamento a través de los sistemas estelares.
Los veleros para pasajeros son descritos como semejantes a los modernos transatlánticos, con lujosas cabinas, casinos, restaurantes y salones.
Las naves de guerra contienen cuarteles para la tripulación, armamento y protección, motores enormes, una selección de sensores sofisticados y comunicaciones, y, generalmente, un destacamento de soldados entrenados en el ataque y la captura de naves enemigas. Las naves bélicas tienen poderosos sistemas de defensa y ataque. En algunas obras de ciencia ficción como el Honorverse, las batallas espaciales se parecen a las del combate naval.
Los viajes a velocidades más rápidas que la luz son imposibles según las leyes de física, aunque no de las de la relatividad general. La ciencia ficción, sin embargo, se encargó de aportar varios ejemplos.
Estas naves suelen ser grandes y tienen vehículos para muchos pasajeros. Su tamaño varía desde el de los pequeños yates hasta los contendores y las enormes naves de batalla.
Las naves estelares de estas obras operan según las leyes de los veleros del mundo real. La razón principal para esto es que el espacio exterior es un ambiente mucho más peligroso que el mar abierto, por lo que se deben tomar precauciones extremas en todas las operaciones que involucren naves estelares. Un efecto secundario de este concepto es que las flotas espaciales suelen ser descritas en una organización semejante a la de las marinas modernas.
Una nave especial puede estar conformada por una variedad de motores, armas, equipamiento y compartimentos internos. Los pequeños buques de carga –usados para el saqueo- suelen ser chicos y pueden tener escondites para poner el cargamento de contrabando. Los grandes barcos de carga generalmente no tienen armamento, pero sí motores grandes y poderosos para mover grandes cantidades de cargamento a través de los sistemas estelares.
Los veleros para pasajeros son descritos como semejantes a los modernos transatlánticos, con lujosas cabinas, casinos, restaurantes y salones.
Las naves de guerra contienen cuarteles para la tripulación, armamento y protección, motores enormes, una selección de sensores sofisticados y comunicaciones, y, generalmente, un destacamento de soldados entrenados en el ataque y la captura de naves enemigas. Las naves bélicas tienen poderosos sistemas de defensa y ataque. En algunas obras de ciencia ficción como el Honorverse, las batallas espaciales se parecen a las del combate naval.