La primera nave automática parcialmente reutilizable fue la Buran (Snowstorm), lanzada por la Unión Soviética el 15 de noviembre de 1988, aunque sólo hizo un vuelo. Esta nave había sido diseñada para una tripulación y se parecía mucho al Transbordador Espacial norteamericano, aunque sus impulsores usaban propulsores líquidos y su motor principal estaba ubicado en la base de lo que sería el tanque externo en el transbordador. Al no tener fondos monetarios y tras las complicaciones surgidas por la disolución de la Unión Soviética, el ‘Buran’ tuvo que abandonar los vuelos. El Transbordador espacial fue modificado desde entonces para permitir la reentrada autónoma por medio de la adición de un cable de control que va desde la cabina de control hasta la cubierta media, y permite el despliegue automático del dispositivo de aterrizaje en caso de que la tripulación tenga que abandonar la nave a causa de daños en el ISS.