La escena en que este dios descubre a Ariadna dormida se convirtió en un tema común en el arte grecorromano. También la relata Cátulo.
En su viaje de regreso a Atenas, la nave en la que viajaba Teseo fue asediada por una terrible tormenta que dio lugar a la pérdida de las velas blancas. Por este motivo, debió mantener las velas negras el resto del viaje.
Su padre, al ver llegar el navío, creyendo que su hijo había muerto, se lanzó desde un acantilado sobre el mar que baña las costas del hoy llamado mar Egeo, bautizado en homenaje al citado personaje mitológico.
En su viaje de regreso a Atenas, la nave en la que viajaba Teseo fue asediada por una terrible tormenta que dio lugar a la pérdida de las velas blancas. Por este motivo, debió mantener las velas negras el resto del viaje.
Su padre, al ver llegar el navío, creyendo que su hijo había muerto, se lanzó desde un acantilado sobre el mar que baña las costas del hoy llamado mar Egeo, bautizado en homenaje al citado personaje mitológico.