Circe no sólo es capaz de transformar a los hombres en bestias sino también de predecir el futuro. Esta capacidad está vinculada con otro motivo mágico presente en la epopeya de la Odisea: la escena necromántica del libro XI.
Tras seguir las instrucciones de Circe para regresar al mundo terrenal, Ulises cava un foso, ofrece a los muertos una bebida que consiste en miel, leche, vino, agua, y mata dos ovejas negras para que su sangre drene hasta la zanja.
Esta acción atrae una multitud de muertos que, tras beber la sangre, recuperan temporalmente la capacidad de comunicarse con los vivos. Este acto mágico deriva de la desesperación del héroe por regresar al mundo terrenal.
Tras seguir las instrucciones de Circe para regresar al mundo terrenal, Ulises cava un foso, ofrece a los muertos una bebida que consiste en miel, leche, vino, agua, y mata dos ovejas negras para que su sangre drene hasta la zanja.
Esta acción atrae una multitud de muertos que, tras beber la sangre, recuperan temporalmente la capacidad de comunicarse con los vivos. Este acto mágico deriva de la desesperación del héroe por regresar al mundo terrenal.