Según el Diccionario etimológico de Pedro F. Monlau, la palabra “hada” evolucionó de “hadada”, “fada” y “ada”. Proviene de “fata”, que en latín significa Parca. Este vocablo aparece escrito en una moneda de Diocleciano. Proviene del latín fatum, hado, o acaso de fatua, que significa “adivina”.
Cabe destacar que las parcas son el equivalente romano de las “moiras” griegas, hijas de Zeus y Temis, aunque según otras versiones pueden ser descendientes de Nix, la Noche, una deidad que podía concebirse por sí misma.
Cabe destacar que las parcas son el equivalente romano de las “moiras” griegas, hijas de Zeus y Temis, aunque según otras versiones pueden ser descendientes de Nix, la Noche, una deidad que podía concebirse por sí misma.