Snorri Sturluson, en la saga de San Olaf (cap. 73), describe el brutal proceso del Cristianismo en Noruega: ‘…aquellos que no renunciaron al paganismo fueron exiliados, a otros les (San Olaf) cortó las manos o sus pies, o les extirpó los ojos, a otros los decapitó o colgó, y no dejó sin castigo a todos los que no querían creer en Dios (…). Les infringió grandes castigos (…). Trajo recaudadores e instituyó a algunos en los distritos’.