Otra explicación consiste en que los vikingos explotaron un momento de debilidad de las regiones circundantes. Por ejemplo, los vikingos daneses estaban al tanto de las divisiones internas dentro del imperio de Carlomagno, las cuales comenzaron en el 830 y terminaron en la ruptura de su poderío. Inglaterra también sufría estos problemas, y era una presa relativamente fácil dada la proximidad de muchas ciudades al mar o a ríos navegables. La falta de una oposición naval organizada a lo largo de toda Europa occidental permitió a los vikingos viajar libremente, asaltando o comerciando según se presentaran las oportunidades.