La admiración moderna por bárbaros ficticios como Tarzan y Conan el Bárbaro, proviene de la idealización iluminista del ‘noble salvaje’, primero usada por John Dryden en ‘Thhe conquest of Granada’ (1672). Gaile McGregor describe al personaje de Conan, por ejemplo, como ‘el poder encarnado, divorciado de cualquier responsabilidad excepto la responsabilidad de ganar’.
En novelas de fantasía y juegos de rol, los bárbaros o bersekers a menudo son representados como guerreros solitarios, muy diferentes de las vibrantes culturas en las que vivieron. Algunas características que comparten son:
1. Poder físico y habilidades de lucha combinadas con un temperamento fiero y tolerancia al dolor.
2. Un gran apetito por el género opuesto, además de la habilidad de atraerlo gracias al magnetismo animal.
3. Comedores de carne (esto tiene que ver con varias normas sociales. Los nómades y militares solían comer carne porque no se quedaban suficiente tiempo en un lugar como para cosechar y sembrar).
4. Gusto por el alcohol y una resistencia inusual a sus efectos.
5. Mezcla de culturas: bretones, celtas, germanos, eslavos, turcos y mongoles.
Un poderoso elemento de hechicería, generalmente en contraste con el carácter bárbaro.
En novelas de fantasía y juegos de rol, los bárbaros o bersekers a menudo son representados como guerreros solitarios, muy diferentes de las vibrantes culturas en las que vivieron. Algunas características que comparten son:
1. Poder físico y habilidades de lucha combinadas con un temperamento fiero y tolerancia al dolor.
2. Un gran apetito por el género opuesto, además de la habilidad de atraerlo gracias al magnetismo animal.
3. Comedores de carne (esto tiene que ver con varias normas sociales. Los nómades y militares solían comer carne porque no se quedaban suficiente tiempo en un lugar como para cosechar y sembrar).
4. Gusto por el alcohol y una resistencia inusual a sus efectos.
5. Mezcla de culturas: bretones, celtas, germanos, eslavos, turcos y mongoles.
Un poderoso elemento de hechicería, generalmente en contraste con el carácter bárbaro.