Los italianos del Renacimiento a menudo llamaban a cualquiera que viviera fuera de su país ‘bárbaro’. En cuanto a los Godos, originariamente adoraban al mismo panteón que los bárbaros nórdicos/germanos, pero a causa de sus viajes y su tendencia a adoptar las creencias y prácticas de cualquier cultura en la que estuvieran, fueron los primeros bárbaros en convertirse al cristianismo.