Los espíritus divinizados de los antepasados –que los romanos llamaban lares– constituían efectivamente una de las tradiciones religiosas más antiguas y más sentidas de la populación, influyendo además en la vida puntual del protagonista.
De esta manera, el film refleja un aspecto a veces olvidado pero realmente central dentro de la cultura y de la civilización de los antiguos romanos.
De esta manera, el film refleja un aspecto a veces olvidado pero realmente central dentro de la cultura y de la civilización de los antiguos romanos.