Es preciso desmentir la creencia según la cual, al terminar la batalla, el gladiador vencido era asesinado por decisión de la muchedumbre.
Sí es probablemente verídico que el público festejara a sus preferidos y forzara la voluntad sobre la vida y la muerte, pero era extremadamente raro que un gladiador profesional fuera asesinado, porque estos atletas eran sumamente costosos de adiestrar y de mantener.
El organizador y el imperador debían pagar una cifra demasiado alta por cada gladiador muerto... No era francamente deseable favorecer su deceso sin sentido.
Sí es probablemente verídico que el público festejara a sus preferidos y forzara la voluntad sobre la vida y la muerte, pero era extremadamente raro que un gladiador profesional fuera asesinado, porque estos atletas eran sumamente costosos de adiestrar y de mantener.
El organizador y el imperador debían pagar una cifra demasiado alta por cada gladiador muerto... No era francamente deseable favorecer su deceso sin sentido.