Los griegos adoptaron también los deportes marciales, pero es necesario destacar que la gladiatura no se practicaba en todo el Imperio Romano: en Egipto o en Medio Oriente, por ejemplo, se practicaban las carreras en carro, que era el deporte principal de la Antigüedad.
La tragedia di Fidènes –una ciudad situada cinco kilómetros al norte de Roma– signó profundamente el espíritu de los romanos. Allí se había construido un anfiteatro, a cargo de cierto arquitecto llamado Atilius, de origen francés, para poder disfrutar de los espectáculos de gladiadores.
La tragedia di Fidènes –una ciudad situada cinco kilómetros al norte de Roma– signó profundamente el espíritu de los romanos. Allí se había construido un anfiteatro, a cargo de cierto arquitecto llamado Atilius, de origen francés, para poder disfrutar de los espectáculos de gladiadores.