Fue en las ciudades alejadas del emperador y de su corte (sita en Roma) donde los últimos espectáculos de gladiadores se celebraron, hasta los primeros años del medievo.
Los combatientes podían ser verdaderos profesionales, así como guerreros inexpertos o seres marginales (criminales, galeotes, prisioneros de guerra, cristianos, etc.) o incluso hombres libres sin distinción de raza ni de sexo; cabe destacar que los combatientes femeninos eran extremadamente raros pero sí existieron.
Los combatientes podían ser verdaderos profesionales, así como guerreros inexpertos o seres marginales (criminales, galeotes, prisioneros de guerra, cristianos, etc.) o incluso hombres libres sin distinción de raza ni de sexo; cabe destacar que los combatientes femeninos eran extremadamente raros pero sí existieron.