Los elfos de Tolkien, habitantes de la Tierra Media, eran representaciones de aquello que los seres humanos podrían haber sido de no haber caído en el pecado original. Los elfos son humanos inmortales que no envejecen, aunque pueden recibir heridas de gravedad; en la obra de Tolkien, un elfo asesinado es capaz de regresar a la vida después de un corto período de tiempo.