Existe también en el Heimskringla y en las historias de Víkingssonar la saga de los Þorsteins, una casta de reyes locales que gobernaron sobre Álfheim (que corresponde a una actual provincia sueca, Bohuslän). Como llevaban sangre de duendes en las venas, se dice que fueron más hermosos que la mayoría de los hombres.
Por último, la tierra gobernada por el rey Alf fue llamada Alfheim. Sus descendientes estaban vinculados con los duendes; su último rey se llamó Gandalf.
Por último, la tierra gobernada por el rey Alf fue llamada Alfheim. Sus descendientes estaban vinculados con los duendes; su último rey se llamó Gandalf.