Los dinosaurios dejaron de existir sobre la faz de la tierra hace millones de años. Como el hombre no pudo ser testigo de su presencia, fue alimentando leyendas a partir de la recolección de restos arqueológicos y especuló que estos seres primitivos debían ser criaturas gigantescas similares a enormes reptiles. La creatividad popular sumó una buena dosis de fantasía, y así llegamos a la existencia de los Dragones.