Autores previos (Homero, entre otros) sólo usaron palabras como “bestias” con las que aludían a hombres rústicos, salvajes, que montaban caballos normales. De todas maneras, representaciones contemporáneas de los híbridos centauros se pueden encontrar en el arte griego arcaico.
Lucrecio, en el siglo I AC., en su poema filosófico “Sobre la naturaleza de las cosas” negó la existencia de los centauros basándose en su diferente índice de crecimiento. Señala que en tres años los caballos se encuentran en la primera etapa de vida independiente, mientras que los seres humanos de la misma edad son poco más que bebés, lo cual implica que es imposible la existencia de estos animales híbridos.
Lucrecio, en el siglo I AC., en su poema filosófico “Sobre la naturaleza de las cosas” negó la existencia de los centauros basándose en su diferente índice de crecimiento. Señala que en tres años los caballos se encuentran en la primera etapa de vida independiente, mientras que los seres humanos de la misma edad son poco más que bebés, lo cual implica que es imposible la existencia de estos animales híbridos.