FREILA: Ahora analizaremos el elemento constructivo más insólito...

Ahora analizaremos el elemento constructivo más insólito y desconcertante de nuestra Alegoría: el final inconcluso, valga el oximoron. Cunedo remata la historia con un final trunco, que deja a los guerreros Leoferoz y Venusmarte en medio del campo de batalla. A diferencia de lo que podría esperarse, no existe promesa de continuación del poema, ni por parte del propio Cunedo ni mediante la apelación al ingenio de otro escritor. En ningún momento se plantea la posibilidad de una segunda parte, aunque el mero hecho de terminar así es una invitación a ser continuada:

El persa adusto, y con obscuro ceño
quiere apagar las luzes españolas:
de tanta libertad en desempeño
el Monstruo intē ta, cō sus fuerças solas
vencerle, y no le fue la suerte adversa
pues fuerte ofende al indomable persa

Tal vez la espada es daga, y tal vez pica
del español, y conclusión le ha hecho
con el mixto compàs que diestro aplica
y el braço asido se le arrima al pecho.
Rendimientos Leofèroz multiplica
a quiē el Mō struo dize: Es fin provecho
que no te mato yo, si Damirante.
Turno, que soy Eneas, y él Palante.