La censura fue también una importante estrategia de difamación del género: “La cuestión de la censura de los libros caballerescos en razón de sus malos resultados estéticos y morales alcanza espaldarazo internacional gracias a la atención que Antonio Possevino le dedicara en la Bibliotheca selecta, en la que confluyen las opiniones emanadas de una larga experiencia educativa y de aplicación de la ratio studiorum (...) se apuntan las líneas básicas de futuro que tendrá en cuenta la Compañía. Lo ahora aplicado crea un tipo de bibliografía contrarreformista apologética en la que se traza una historia cultural selectiva y excluyente.”