Sin embargo, el escritor francés Flaubert le resta gran parte de su relevancia en su obra de 1874, La tentación de San Antonio, describiéndolo como ave de plumaje metálico y anaranjado, cabeza humana, numerosas garras de ave rapaz, cuatro grandes alas y cola de pavo real.
Según una antiquísima leyenda, las aves -que vivían en la más absoluta anarquía-, no sin oposición, decidieron hacerlo su rey. Para ello enviaron una nutrida representación de las diferentes aves. Unos desertaron ante las dificultades del camino y la distancia, y otras sucumbieron de la empresa.
Finalmente, sólo treinta de éstas consiguieron llegar hasta su montaña y le ofrecieron el trono: “Simurg” puede traducirse como “Treinta Pájaros”.
Según una antiquísima leyenda, las aves -que vivían en la más absoluta anarquía-, no sin oposición, decidieron hacerlo su rey. Para ello enviaron una nutrida representación de las diferentes aves. Unos desertaron ante las dificultades del camino y la distancia, y otras sucumbieron de la empresa.
Finalmente, sólo treinta de éstas consiguieron llegar hasta su montaña y le ofrecieron el trono: “Simurg” puede traducirse como “Treinta Pájaros”.