No fue sino hasta 1965 cuando los Terópodos volvieron a ser usados como categoría taxonómica para englobar a los dinosaurios carnívoros y sus descendientes. Alfred Romer reclasificó al Orden Saurisquio en dos subórdenes, los Terópodos y los Saurópodos. Esta división básica sigue vigente en la paleontología moderna, con la excepción de los Prosaurópodos, que Romer incluyó como infraorden de los terópodos. Romer también mantuvo una división entre los Coelosaurios y los Carnosaurios. Esta dicotomía se derrumbó con el descubrimiento del ‘Deinonicus’ y del ‘Deinoqueiro’ en 1969, ninguno de los cuales podía ser clasificado como ‘carnosaurio’ o ‘coelosario’. A la luz de este y otros descubrimientos, hacia fines de los ’70 Rinchen Barsbold creó una nueva serie de infraórdenes de terópodos: Coelosaurios, Deinonycosaurios, Oviraptosaurios, Carnosaurios, Ornitomimosaurios y Deinoqueirosaurios.