Un niño entra en una tienda corriendo y grita:
- ¡Un refresco por favor, un refresco por favor, un refresco por favor!
- No me grites que no estoy sordo, ¿qué galletas quieres?
- ¡Un refresco por favor, un refresco por favor, un refresco por favor!
- No me grites que no estoy sordo, ¿qué galletas quieres?