Luego ordenó a sus hombres que lo dejaran atado al mástil sin importar cuánto rogara su liberación. Cuando oyó las preciosas melodías se retractó, diciendo que lo soltaran, pero sus súbditos no hicieron caso a sus reclamos (porque acataron la orden inicial o porque no lo oían).
Algunos autores post-homéricos indican que las sirenas estaban predestinadas a morir si alguien escuchaba su canto y lograba escapar. Por eso, tras la resistencia inducida de Ulises, se suicidaron contra las rocas.
Una tradición asocia este acontecimiento a su encuentro con Jasón, aunque el incidente no aparece en la Argonautica, de Apolonio de Rodas.
Algunos autores post-homéricos indican que las sirenas estaban predestinadas a morir si alguien escuchaba su canto y lograba escapar. Por eso, tras la resistencia inducida de Ulises, se suicidaron contra las rocas.
Una tradición asocia este acontecimiento a su encuentro con Jasón, aunque el incidente no aparece en la Argonautica, de Apolonio de Rodas.