Algunos de los curanderos históricamente acusados de brujería han sido considerados como mediadores entre el mundo terrenal y el espiritual. Tales personas describían contactos con las hadas, espíritus y muertos que generalmente involucraban experiencias sobrenaturales
Las creencias de esta naturaleza estaban implícitas en el folclore de gran parte de Europa, y fueron explícitamente descritas por brujas acusadas en el centro y el sur de Europa. Entre los temas recurrentes se cuentan la participación en procesiones de muertos o grandes fiestas, generalmente presididas por una divinidad femenina que enseñaba magia y realizaba profecías. También se hablaba de la participación en batallas contra espíritus malignos (‘vampiros’ o ‘brujas’) para conseguir fertilidad y prosperidad para la comunidad.
La magia folclórica usada para identificar o protegerse de los usuarios maliciosos de magia suele ser indistinguible de la usada por las brujas.
En el pensamiento popular ha existido la creencia en brujas blancas, que eran estrictamente benévolas. Muchas brujas neopaganas se identifican fuertemente con este concepto y profesan códigos éticos que evitan que practiquen magia en alguien que no dio su consentimiento.
Las creencias en la magia maligna existieron, por lo que estos practicantes eran odiados por el pueblo y perseguidos por la ley, mientras que la magia benéfica era tolerada e incluso aceptada por la gente.
Las creencias de esta naturaleza estaban implícitas en el folclore de gran parte de Europa, y fueron explícitamente descritas por brujas acusadas en el centro y el sur de Europa. Entre los temas recurrentes se cuentan la participación en procesiones de muertos o grandes fiestas, generalmente presididas por una divinidad femenina que enseñaba magia y realizaba profecías. También se hablaba de la participación en batallas contra espíritus malignos (‘vampiros’ o ‘brujas’) para conseguir fertilidad y prosperidad para la comunidad.
La magia folclórica usada para identificar o protegerse de los usuarios maliciosos de magia suele ser indistinguible de la usada por las brujas.
En el pensamiento popular ha existido la creencia en brujas blancas, que eran estrictamente benévolas. Muchas brujas neopaganas se identifican fuertemente con este concepto y profesan códigos éticos que evitan que practiquen magia en alguien que no dio su consentimiento.
Las creencias en la magia maligna existieron, por lo que estos practicantes eran odiados por el pueblo y perseguidos por la ley, mientras que la magia benéfica era tolerada e incluso aceptada por la gente.