Como en la antropología, la brujería es vista por los historiadores como una ideología para explicar las desgracias, pero ésta se manifiesta de diversas maneras. Había algunas variedades de brujas en la creencia popular, así como algunos tipos de personas acusadas de brujería por diferentes razones. Richard Kieckhefer ubica a los acusados dentro de tres categorías: aquellos atrapados en el acto de brujería positiva o negativa; hechiceros o sanadores que perdieron la confianza de sus clientes o de las autoridades; y aquellos que sólo se ganaron el resentimiento de sus vecinos. Para estos, Christina Larner añadió una cuarta categoría: aquellos con la reputación de ser brujas, rodeadas de un aura de creencias mágicas. Éva Pócs identificó tres variedades de brujas en la creencia popular:
-La ‘bruja vecina’ o ‘bruja social’: aquella que maldice a un vecino luego de un conflicto.
-La ‘bruja vecina’ o ‘bruja social’: aquella que maldice a un vecino luego de un conflicto.