Los historiadores de la brujería europea descubrieron que la definición antropológica difícilmente se puede aplicar a la brujería europea, ya que no encaja con los modelos africanos. La presencia o ausencia de técnicas mágicas no tiene mucha importancia entre los participantes de los juicios de brujería, y algunos de los acusados tan solo intentaron causar daño por mero deseo.