Un niño está llorando.
- ¿Por qué lloras?
- Porque esa señora gorda se ha caído.
- ¡Uy que majo! ¿y te da pena?
- No, ¡es que se me ha caído encima!
- ¿Por qué lloras?
- Porque esa señora gorda se ha caído.
- ¡Uy que majo! ¿y te da pena?
- No, ¡es que se me ha caído encima!