Se creía que la marca diabólica de nacimiento nunca sangraba, por ello se convirtió en el examen más frecuente para determinar si la mujer era o no hecicera.
Con esta prueba se llegó a condenar a mucha gente inocente cuyas manchas de nacimiento no sangraban, atribuyéndole prácticas inexistentes de brujería.
Con esta prueba se llegó a condenar a mucha gente inocente cuyas manchas de nacimiento no sangraban, atribuyéndole prácticas inexistentes de brujería.