Termina su informe con estas palabras: "Que sepan que en los informes judiciales, para pronunciar sobre la existencia de un veneno, no basta observar algunas alteraciones en el estómago o en la extensión del intestino, sino que es preciso encontrar el mismo veneno en la cavidad de los órganos, recogerlo y hacer constar su naturaleza. Luego, en el caso que nos ocupa no había veneno, puesto que no se ha encontrado ni en el estómago, ni en ninguna otra parte del intestino, pues como lo hemos manifestado el vidrio molido no es ni puede ser veneno, y cuando este vidrio es reducido a polvo imperceptible, para servirnos de las expresiones de los facultativos, no puede ni aun causar la más ligera irritación. así pues, la conclusión de los facultativos es falsa, absurda, desnuda de fundamento y enteramente contraria a los primeros preceptos del arte y a la observación diaria de los médicos".